sábado, 31 de marzo de 2012

ACTO 12 (Vol. 1)

  Despues de una larga sequía rolera dedicada al descanso y solaz para recargar energías, o lo que es lo mismo, una tocada de barriga panza arriba mayúscula, regresamos de nuevo al lío de vivir las peripecias del grupo de indecentes destinados a salvar el Viejo Mundo.

  Karin procede a relatar cómo les fueron los días por el Imperio tras la escapada milagrosa de Kemperbad, y los horrores de las ruinas de la Máquina de Señales.

“La pala tiene que aparecer, sino la partida no es partida” (Igor)

15 de Sigmarzeit:

   Una vez explorado a fondo todo lo que ocultaba aquella trampilla de la máquina de señales (el estudio secreto de Dagmar Von Wittgenstein) salimos del lugar por una puerta secreta que, al parecer por sus propiedades mágicas, se abrió y cerró sola a nuestro paso… con el consiguiente acojone que ello nos provocó.

Cualquier friky que se precie de serlo se habría emcionado con la puerta,
pero nuestros protagonistas son muy impresionables

   Antes de abandonar el edificio a medio construir nos dimos una comilona caliente y echamos a andar. Al anochecer llegamos a la pequeña aldea (las 4 casas, vamos) que se mantienen bajo el Castillo de Reikguard.

   Una vez allí volvimos a visitar al amable veterano de guerra Bertrad, que ya nos acogió en su casa en la anterior visita al lugar. Le contamos nuestras peripecias desde entonces y la mala noticia de la muerte del enano Ragnar. Y, como en la anterior ocasión, nos invitó a cenar y pernoctar en su hogar a cambio de nuestra compañía.

16 de Sigmarzeit:

   Bertrad nos proporcionó un desayuno muy completo. Tras eso nos pasamos por la tiendilla de la aldea y compramos ropa de niño para ambos halflings, dado que íbamos a pasar por terrenos donde son buscados por la justicia y convenía extremar precauciones al respecto.

Sí Karin. Nadie se va a dar cuenta. Sois unos hachas del camuflaje y el mimetismo.

   Después tomamos el primer barco que pasaba por la zona y llevaba a Altdorf.

18 de Sigmarzeit:

   Temprano nuestro barco se detuvo en los muelles de Altdorf y, sin perder tiempo, buscamos un nuevo transporte que nos llevaría hasta Delberz, y encontramos uno que no suele llevar pasajeros pues solo es una barcaza comercial de comida de alta cocina, pero finalmente su patrón Rodrigo accedió a llevarnos por un elevado precio. Partiriamos al anochecer.

   Durante el día en la Capital del Imperio nos enteramos de un cotilleo: Últimamente habían sido vistos varios cadáveres de mutantes flotando en el río al sur de Kemperbad. Aún no estamos seguros del todo si no habriamos tenido algo que ver con ello o no…

19 de Sigmarzeit:

   En cuanto pusimos el pie en Delberz nos dirigimos a casa de Hyeronimous. Nos abrió su pupilo Hans y, como el mago no estaba en casa, le esperamos mientras tomábamos algo charlando con él.
No sin antes procurar que Al, nuestro nuevo compañero de viaje, no se acojonase con el hechicero y, especialmente, con las cosas que podía encontrarse en su caserón.

- “Tú no te fijes en las cosas que hay dentro de los botecitos” (le sugiere Magmar a Al)
- “Y ellas tampoco se fijarán en ti” (DJ Akrabu proporcionándole al humano una mayor tranquilidad)

Lo mireis por donde lo mireis, no hace falta ningún comentario
para perder los nervios con algo como esto cerca de tí.

   Una vez llegado Hyeronimous, le pusimo al tanto de todo lo sucedido desde que estuvimos con él la última vez, hace cosa de 2 o 3 semanas: lo que sucedía en Grissenwald entre humanos y enanos, cómo libramos a la población de los goblins de Ethelka y, una vez dimos con ella, acabamos con su vida, no sin que antes la muy bruja invocase un demonio delante de media ciudad de Kemperbad. Las noticias vuelan en el Viejo Mundo y de eso último ya estaba el hombre enterado, aunque no del todo seguro de que nosotros hubiéramos tenido algo que ver con ello. Pobre iluso…

   Pero nuestro amigo acojonó (muy mucho muchísimo) a Arty al darse cuenta de que ahora La Mano Púrpura puede tener algo de su sangre, dado que uno de los sectarios le sanó en la cárcel llevándose consigo las vendas manchadas. Y eso puede ser muy peligroso cuando se trata de brujería. Además de acojonar a su estudiante, también funcionó con los demás. Como ya teníamos pocos problemas, pues por añadir uno más…

   Hyeronimous quedó consternado tras conocer todo lo que habíamos ido averiguando y accedió a ayudarnos, aunque la cosa no sería ni fácil, ni rápida. Había que tratar de hablar con la guardia, él debería hablar con su Orden (la de los Amatistas), a ser posible también con los seguidores de Morr y, por último, con la Sagrada y temida Inquisición de la Iglesia de Sigmar, que ya nos prestó ayuda para liberar a Bögenhafen de la amenaza de la invocación de Teuggen. Además de todo eso, si demostrábamos que estábamos tratando de salvar el Imperio (sí, aunque no lo parezca) podrían retirarse los delitos que se nos imputaban a Viktor y a mí, Karin.

  Los humanos presentes (osease, los únicos que saben leer) decidieron irse a la Biblioteca municipal a buscar toda la información que pudieran recabar sobre lo que teniamos entre manos. Albretch dió con algunos datos interesantes:

- Los Wittgenstein han controlado la Baronía bajo su nombre desde la Guerra de los 3 Emperadores, hace ya más de 200 o 300 años. Fue la Emperatriz Margritta la que les concedió las tierras por ciertos “servicios a la seguridad Nacional”, tierras que la susodicha Emperatriz había expropiado a un tal Óskar III de Talabheim.

- La familia Wittgenstein está protegida por una antigua cédula imperial, que le proporciona inmunidad absoluta ante cualquier problema legal.

   Como podéis leer, es una información interesante, sí, pero también hay muchas casualidades que se ponen en nuestra contra en vez de ser al revés.

22 de Sigmarzeit (¡Festag!):

   Viajamos a Altdorf junto con Hyeronimous y Hans. El hechicero iba a dedicar tiempo a hacer los papeleos y movimientos burocráticos necesarios. Nos pidió que, mientras tanto, nos acercáramos a la población de Wittgendorf, a los pies del Castillo Wittgenstein, a investigar más sobre lo que está sucediendo allí y a recabar pruebas que pudieran servir de cara a buscar esa ayuda de las Ordenes que luchan contra el Caos.

23 de Sigmarzeit:

   Aún en la Capital y tras pernoctar en “La Taberna del Barquero” tanto Arty como Al dedicaron el día a buscar más información en la amplia y extensa colección de libros de la Biblioteca de la Universidad mientras el resto nos dedicamos a vaguear y pasear por la ciudad, curioseando entre las gentes sobre nuevas noticias. Es así como yo, Karin, me enteré de que esa población, Wittgendorf, está muy mal vista, todos coincidían en que es mejor no ir, que gracias a Sigmar, está aislado, y que todos en ese pueblo son tontos debido a la endogamia.
En este punto, las sospechas sobre la naturaleza del pueblo empezaban a ser más que preocupantes.

   Por su parte, entre miles de libros, nuestros chicos altos también consiguieron información jugosa e igualmente acojonante sobre la zona:

- Las Colinas Áridas se llaman así desde hace aproximadamente unos 200 años (má o meno el tiempo que hace que aquel enorme trozo de Morrslieb cayó justo allí). Se dice que algo sucedió (sin especificar el qué) y desde entonces nada ha crecido allí, donde antes había vegetación y bosque ahora solo hay desierto. Por el miedo a pasar por la zona dejó de haber ruta comercial que pasase por el lugar, lo cual fastidió mucho a Kemperbad, que se valía de esa ruta, quedando desde entonces a merced del comercio por vía fluvial.

- Sin embargo, un noble concedió a la población una cédula imperial, otorgándole independencia administrativa (empiezo a odiarlas muy mucho) por la que ya no dan Impuestos al Imperio, sino que son libres de ponerlos ellos mismos. Así pues ahora no nos extraña tanto que haya tanta delincuencia allí y que incluso la guardia esté comprada por la maldita secta de La Mano Púrpura.

- Encontraron también escasa información de Dagmar Von Wittgenstein (el dueño del estudio secreto) gracias a un retrato del mismo que ya habíamos visto en dicho estudio:
Hombre de oscuro pasado, fue asesinado por uno de sus primos por cuestión de herencia (y en presencia de toda la familia) después de que Dagmar regresara de un viaje de negocios... a las Colinas Áridas.
 
  No sé si somos muy mal pensados, pero ese viaje de negocios no tiene buena pinta…

  Con toda esta información nos reunimos por la noche con Hyeronimous, que nos informó de que el Decano de su Orden nos iba a ayudar, su siguiente paso era hablar con los Sacerdotes de Morr. Si también consiguen la ayuda de éstos, entre ambos podrían ir a tratar el tema con los Sigmaritas.

   Nosotros, a los que nos toca el trabajo sucio, el de calle, sin papeleos ni formalidades de por medio, iremos a Wittgendorf a investigar. Y el hechicero decidió que Hans, su pupilo, nos acompañaría en dicha aventura. Espero que vuelva sano y salvo, pero lo veo complicadete…

Es que con su historial, no los van a meter en esta brigada...


...más bien los meterán en la brigada de este sujeto.