jueves, 21 de agosto de 2014

ACTO 25

  Al fín llegó  el día que tanto ansiaba el grupo, y no me refiero a ese en el que cualquier aventurero esperaría ser condecorado como Caballero Salvador del Imperio, no, si no ese con el que soñaban pegarse la madre de todas las juergas, y que no podía ser otro que aquel en el que verían actuar a su ídolo Chema Baya entre vapores de etílica juerga jolgoriosa. Así le vá al Imperio, así...

28 de Sommerzeit: Séptimo Día del Carnaval de Middenheim.

  Amaneció el día, y lo primero que hicieron nuestros protagonistas fue desvelar el misterio del papelajo que Karin robó la noche anterior, ya que la pequeña no sabía leer y lo afanó siguiendo su instinto y el número de coronas escrito en el mismo. Al pasar por las manos de aquellos que sí saben de letras, estos confirmaron las sospechas de Karin sobre el papel, y es que se trataba de un cheque al portador para el recibo de 80 CO. Aquello ya alegró la mañana, y pagaron con menos escrúpulos la asignación diaria a los papones.

  Lo siguiente era ponerse con las tareas de investigación del día, y Arty y Karin marcharon a ver el torneo de Waterpolo. Por el camino fueron testigos de una disputa entre comerciantes, e interesándose por ello, se acercaron a ver lo que ocurría. La situación propiciaba que Karin volviera a hacer de las suyas para acoger una bolsa repleta de monedas, y Arty se ofreció como intermediario entre los mercaderes para encontrar una solución mientras atraía todas las miradas hacia él, para que así la halfling se hiciera con el suculento alijo.

  Despues de varios tiras y aflojas, y ofrecimientos de trabajo al pobre Arty al reconocerlo como “El Paleto del Pueblo”, la guardia acabó haciendo acto de presencia dispersando a la gente y poniendo orden, momento que ambos compañeros aprovecharon para echar la bomba ninja y desaparecer de allí, con una bolsa con 50CO debajo del brazo. De esta manera, llegaron a la plaza de los marciales a disfrutar del espectáculo de waterpolo, donde vieron a Allavandrel, Rayane, Petra, Kirsten y Emmanuelle.

  Mientras tanto, Viktor y Magmar se dirigieron por su lado a ver a los hechiceros, pues tenían cita con ellos por el tema del anillo. Por el camino también tuvieron un pequeño percance, aunque el percance gordo se lo llevó el ratero que quiso hacerse con la bolsa de Viktor, a quien Magmar acabó partiendo el brazo en dos mitades bien diferenciadas, y que terminó  cantándolo todo cuando apareció la guardia, quienes se lo llevaron llorando como una nena, mientras pedían disculpas a nuestros protagonistas por lo sucedido.

  Halfling y enano terminaron llegando a la escuela de hechiceros de Middenheim, donde tras preguntar fueron llevados a la oficina en la que trabajaba Hanna Eberhauer, un despacho lleno hasta arriba de libros, pergaminos y ficheros, pero muy limpio y ordenado. Tras esperar un poco, hizo aparición el Gran Hechicero Helsseher, quien daba muy mal rollo y respeto por sus pintas de Gran Hechicero, y comenzó la entrevista. En ella, poco nuevo sacaron de los hechiceros, aunque estos sí que sacaron mucho a Viktor y a Magmar, y más les valía, ya que si no colaboraban, podían acabar teniendo que dar explicaciones a gente menos amable en algún calabozo de la ciudad sobre el motivo de hallarse en posesión del anillo mágico de un hechicero ajusticiado años atrás por hereje y mal bicho. Pudieron saber que el susodicho, cuyo nombre era el que figuraba grabado en el anillo como Gurtelrösse, fue ajusticiado años atrás por los Caballeros del Lobo Blanco con el cargo de practicante de Nigromancia. Sus objetos, tales como libros de los chungos, acabaron en la pira de la llama del Templo de Ulric, y se sabía a ciencia cierta, que tuvo que tener algún tipo de ayuda externa para poder escapar de la prisión en la que fue encerrado. Durante el intercambio de información salieron algunos nombres a la mesa, y Viktor pareció captar cierto interés de Hanna por Rayane, casi sentimental. También salió el tema de las investigaciones en palacio, y los hechiceros terminaron por pedir algún objeto personal a Magmar para encontrar a la osamentera, ya que al haber sido él quien había tenido tratos con la que se supone que le vendió el anillo, algún augur del colegio de hechiceros celestes tal vez podría encontrar a la osamentera a través de un objeto de quien estuvo en contacto con ella. Magmar no estaba por la labor de dejarle nada suyo a ningún mago, pero al final cedió a regañadientes presionado por Viktor, y dejó prestado uno de sus brazaletes. Hanna se ofreció personalmente a buscar información sobre el juicio a Gurtelrösse en la biblioteca del Templo de Ulric, y se puso de inmediato con el papeleo y los trámites para pedir asesoría y ayuda a las órdenes Celeste y Amatista, los primeros por sus artes adivinatorias, y los segundos, porque la erradicación de la nigromancia forma parte de su trabajo.

  Terminada la entrevista, y dejando claro que el brazalete de Magmar sería devuelto en cuanto fuera posible, nuestros protagonistas se despidieron dejando los nombres de los elfos como medio de contacto para el futuro.

  Y mientras tanto en la calles, tras el campeonato de waterpolo Arty se apresuraba a ir a buscar a Albrecht para el siguiente evento del carnaval que no se podían perder: la Final de la Copa de Snótbol. Ambos se dirigieron a ver el gran partido, con altas expectativas sobre el evento a ver la cantidad de gente que atraía el estadio, a rebosar de medidas de seguridad en forma de ogros contratados para la ocasión para evitar altercados entre los hinchas de los equipos que se disputaban la copa: Los Matones de la Puerta Sur, y los Orientales a quienes no favorecían las apuestas, sobre las que Arty se apresuró a arriesgar 5 de sus coronas para los Orientales.

  El partido dio comienzo con gran derroche de espectáculo Snotbolero. Tras ocupar sus asientos, los dos humanos pudieron ver que el Graf, quien debía de asistir al evento, se encontraba ausente en el palco de honor, en donde solo se podían ver a los 3 Mariscales de Middeheim. Pero la sorpresa gorda vino al ver al mismo Dieter, Campeón del Graf, en el terreno de juego, jugando en el equipo de los Orientales. El partido fue reñido, estando a favor de los Orientales desde el comienzo. Durante el evento sucedió de todo, desde gradas incendiadas por las bengalas de los forofos, hasta trifulcas entre hinchas de ambos bandos, pasando por objetos arrojados al césped con gran puntería (un mangual volador acabó abriéndole la cabeza al primer árbitro), e incluso una invasión del campo, cuando tras la aparición de las Cheerleaders animando al gentío, el mismísimo Luigi Pavarotti se lanzó a perseguir a una de ellas por todo el césped mientras era perseguido por un ogro con intenciones de aplacar su satiriasis a base de garrote.

                                    Desde el principio, el Snótbol dió poderosas razones a nuestros PJ-s para amarlo.

  Tras un duro empate, y una prorroga, el partido se saldó con el triunfo de los orientales, y un sustancioso beneficio para Arty por su apuesta a favor de ellos. El Graf no apareció para dar la copa, y los rumores que Arty y Albrecht escucharon por las gradas sobre el motivo hablaban de todo, hasta de su muerte por la enfermedad que padecía y de la intencionalidad de esconderlo por parte del palacio. Lo único que quedaba claro era que la copa se entregaría en la clausura del carnaval al día siguiente, junto a todos los premios que faltaban por entregarse. Y así, los dos humanos abandonaron el Bernabau, completamente enamorados del deporte que acababan de descubrir.

  A la hora de la merienda, todo el grupo volvía a reunirse en el carromato, poniéndose al día y preparándose para la función de esa misma tarde. Aún tenían tiempo de hacer otra actuación en las calles antes de dirigirse a la fiesta de Chema Baya, y así que lo hicieron, escogiendo un buen sitio, e interpretando la obra “El Tapete Bretón”, la cual habla de la fundación de la actual Bretonia. Volvieron a tener cierto éxito, recaudando 60CO, y al finalizar descubrieron que los dos elfos de la corte habían estado entre el público presente. Mientras recogían Allavandrel comentó que había encontrado a alguien en el palacio que había visto algo sospechoso, pero que prefería no hablar en cualquier lado dada su categoría. Invitándoles a ir con ellos a la fiesta de Chema Baya en “La Perdición del Templario”, los dos elfos decidieron que era un buen lugar para reunirse con el misterioso individuo. El club era un lugar público, que íba a estar lleno de gente entre la que pasar desapercibido, y relativamente seguro, por lo que se animaron a ir a la fiesta, despidiéndose del grupo para ir antes a cenar y hacer llegar un mensaje para la cita a quien podía darles suculenta información sobre las cosas del palacio. Así las cosas, el grupo se marchó a hacer una buena cena de bocadillos con salchichas (la cena de los fiesteros), para encarar la jolgoriosa rave a la que asistirían luego.

                                             Semejante delicia era bien merecedora de una canción dedicada.

  Tras la copiosa y salchichera cena (¡Con Ketchup!), nuestros protagonistas se presentaron en “La Perdición del Templario”. El local estaba abarrotado de gente, la mayoría con las mismas pintas que Brendan Lou y compañía, y vestidos de cuero negro. El escenario estaba siendo terminado de preparar por dos enanos encaramados a andamios, que atornillaban tubos, espejos, farolillos, lentes, y varias máquinas de vapor de extrañas formas, que sin duda alguna, era lo que daban fama a los espectáculos de luces de Chema Baya. El ambiente era animado, y se notaba expectación, por lo que rápidamente las ociosas manos de los presentes acabaron agarrándose a los vasos de distintos licores para no estar tan ociosas, y en esas que comenzó el show de Chema Baya, con sus luces, y su delirante música.

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                                  Alguno tuvo que gastar Puntos de Destino para no morir de un ataque epiléptico.

  El grupo se unió al fiestón que se montó frente al escenario, pero pronto llegaron los elfos, y tuvieron que dejar los divertimentos para otro momento. Bueno, todos no lo hicieron, ya que Magmar y Rayane acabaron pegando botes mano a mano al grito de los ¡Jujás! Pues tal es el poder de la música de Chema Baya, capaz de un imposible como unir a un enano y a un elfo en jolgoriosa camaradería etílica.

  Los que se tomaron el tema con mas seriedad terminaron en una esquina del local hablando del asunto. Allavandrel mencionó que el tipo con el que habían quedado había visto a una desconocida mujer rubia entrando en el palacio. No sabía mas del tema, pero podía ser la mujer tras la cual andaban, aquella tal Frau Kenner.

  Un poco después, vieron llegar a un tipo esquivo, y bastante nervioso que miraba a todos lados. Allavandrel lo reconoció como su informante, y fue a buscarlo para acercarlo al grupo. Resultó que el hombre, de unos 30 años de edad, era todo un Caballero Pantera del Graf, y por ello pidió seguir en el anonimato y no decir su nombre. Tal y como había dicho Allavandrel, una mujer rubia llevaba semanas entrando al palacio en las noches de Festag gracias a un salvoconducto totalmente legal. Se trataba de una mujer muy bella, y admitía avergonzado haberse interesado por ella, algo totálmente reprochable dada su posición de Caballero Pantera. Una noche, al salir del palacio la siguió con la intención de abordarla y tratar de conocerla, pero le extrañó muchísimo que una mujer tan bien vestida, joven y bella, terminara su paseo en “El Foso”, un tugurio de mala catadura donde alguien con apariencia de alta alcurnia no debería estar. Extrañado esperó escondido en la calle a que saliera, para luego volverla a seguir, dirigiéndose esta vez hasta lo mas profundo del Altquartier, donde nadie decente debería de ir. Allí la mujer entró en un edificio semiderruido y no volvió a salir. En este punto el hombre ya estaba muy asustado por lo extraño de toda aquella situación y no se atrevió a seguir investigando, por lo que volvió corriendo al palacio y no dijo nada a nadie, por miedo a ver comprometido su estatus de Caballero Pantera.

  Ante semejante revelación, y emocionados por que parecía que al fín habían encontrado algo de lo que tirar bien de la manta, el grupo preguntó al hombre si era capaz de recordar el sitio y llevarlos allí, a lo que al tipo asintió con firmeza. Decididos a no dejar pasar la oportunidad, ataron en corto a Magmar y a Rayane sacándolos de su fiestero desmadre frente al escenario, e informádoles de todo el tema y de lo que se proponían hacer. Así, se decidió que Rayane se quedaría esperando en “La Perdición del Templario” como seguro por si les pasaba algo, ya que sabía de todo el asunto, y podría pedir ayuda en el peor de los casos, mientras que los demás se dirigirían al Altquartier en busca de aquella sospechosa mujer y de explicaciones.

domingo, 8 de junio de 2014

ACTO 24

  Despues del susto del día anterior, los nervios en el grupo estaban a flor de piel y la cosa no parecía que pudiera mejorar, puesto que ese mismo día era la cita entre elfos de la corte y enanos de la ciudad, y nuestros protagonistas íban a tener que volver a estar en medio de todo el sarao, lo que hacía que a mas de uno no le llegara la camisa al cuello.

  Pero había que echarle huevos al asunto, y prepararse para un nuevo día de curro, que hay que levantar el país, tal y como atestigua Karin con la narración de esta entrada.

27 de Sommerzeit: Sexto Día del Carnaval de Middenheim.

  Tras madrugar como cada día y dar a los papones gitanos su “paga diaria”, Magmar se fue a poner al día a Albretch sobre la trifulca de la noche anterior, y después a hablar con Dennin, quien le comentó que había acordado una cita para esa misma tarde con el Sacerdote de Grungni para hablar con los elfos de la Corte en el propio Gremio de Ingenieros enano.

  Viktor, por su parte, tras comprarse nueva ropa, se acercó a ver el Patinaje sobre hielo, donde se encontró con los elfos de la corte además de con Emmanuelle y Kirsten. Los orejas picudas al ver a nuestro halfling le llevaron fuera del campeonato a informarle de nuevas pesquisas:

- Los elfos informaron del halfling que tras la pelea de la noche anterior con los Hombres Bestia, skavens y goblins de por medio, se habían redoblado todas las guardias. Al saber de la nota encontrado por Viktor, los 3 fueron a informar a la guardia sobre ello por si pretendían tomar medidas y buscar a la supuesta niña que llevaba esa muñeca encima en el momento de ser secuestrada.
- Le hicieron saber cuál es la casa del Juez Erlich, pidiéndole que fueramos con cuidado si pretendiamos investigar entre gente tan importante. La casa en cuestión estaba bien vigilada tras un alto muro que la separaba de la calle.
- Y lo más interesante: una lista de toda la gente que sabían que estaban A FAVOR DE TODOS LOS IMPUESTOS: el Sumo Sacerdote Al-Ulric, Emmanuelle, el Canciller Sparsam, Goebbels y supuestamente los 3 Jueces Supremos.

  Tras informar debidamente a Viktor, y llevar la nota a la guardia, los 3 hombres se fueron cada uno por su lado.

  Mientras tanto esa mañana Arty y yo, Karin, fuimos nuevamente al Gremio de Letrados. Allí la única información nueva que sacamos fue gracias a darle palique al anciano que nos atendió:

- Hubo algunas quejas cuando Goebbels tomó el cargo, sobre todo por cómo subió a dicho cargo con ayuda de Anika, pero pronto se acallaron al ver que hacía bien su trabajo y que el gremio de mercaderes enseguida empezaba a tener muchos ingresos.
- También hallamos las direcciones de los negocios de los que el susodicho estaba al cargo, sobre todo almacenes. Tras salir del Gremio de Letrados nos acercamos a ver dónde estaba el Almacén Central de Goebbels.

  Tras la bien merecida comida en la que todos pusimos en común las nuevas informaciones conseguidas, el grupo volvió a separarse para tratar de interceptar a Allavandrell y Rayanne. Al primero lo encontramos enseguida a la salida del Estadio Bernabau tras el partido de snótbol. Al elfo artista lo encontramos a la salida de la Escuela de Música tras un espectáculo.

  Reunidos todos además de los dos elfos, nos dirigimos hacia a Escuela de Ingenieros enana, con nuestro grupo como únicos escoltas de los dos elfos de la Corte. ¡Como para habernos pasado algo! Al llegar al lugar todo el mundo andaba alborotado esperando la llegada del Sumo Sacerdote de Grungni, una eminencia para todo enano. Todo era caos, revuelo y nervios hasta que llegó (y una vez que llegó, más). Era un enano muy viejo, su barba casi llegaba al suelo, era bajito pero corpulento y llevaba a la espalda un enorme martillo y un casco de formas geométricas.

   Se reunieron frente a un altar Magmar, Rayanne, Allavandrell y el Sumo Sacerdote. Rayanne estaba tan acojonado que le pidió a su amigo que fuese él quien hablase por los dos.

En aquella sala había más tensión que en el bautismo de Gizmo.
   Aunque parezca increíble, tras un buen rato de discutir quién era mejor o peor, o quién la tenía más larga, se llegó a un entendimiento. El Sacerdote acordó hablar en nombre de los elfos en la Capilla de Grungni para que ningún enano ataque a ningún elfo en la ciudad. 

  Una vez fuera de aquel lugar que tanto canguelo daba a los elfos, Allavandrell nos confesó que había decidido ir un paso más allá: quería interrogar a los Caballeros Pantera, la Guardia Real del Graf.
 
  Nos volvimos al Gran Parque a cenar, tras lo cual pudimos ver “Las Luces del Estanque Negro”. Casi todos los hechiceros de Middenheim estaban allí creando luces, fuegos artificiales o ellos mismos flotando sobre el lago. Un espectáculo precioso, llamativo y artístico que nos ayudó a despejar la mente durante un rato.

  Una vez finalizado Arty y Viktor se acercaron al Gran Hechicero, Hanna Eberhauer y la supuesta hermana de Hanna que vimos en la taberna en la pelea contra los Hombres Bestia y sus apañeros. Les hablaron sobre el anillo encontrado por Magmar que pertenecía a un hechicero arrojado al Barranco de los Suspiros.

   El Gran Hechicero reconoció el nombre grabado en dicho anillo: perteneció a un ilusionista ambicioso que desapareció hacía ya 6 años tras habérsele encontrado practicando la nigromancia. En aquel entonces se le ajustició y encarceló, pero cree que tuvo ayuda para escapar de la cárcel. Dicho esto, les citó junto con Magmar para el día siguiente con el fin de encontrar a la osamentera que le vendió el anillo e investigar sobre el tema.

  Yo por mi parte me fuí a la tienda donde ahora trabaja Albretch, “Tomillo y Orégano”, para liarle un poco dado que el muchacho había ejercido como ladrón en su adolescencia. Pero por el camino tuve que andar esquivando a un hombre que me iba siguiendo por entre las callejuelas. Cuando por fin pude darle esquinazo es evidente que el hombre me seguía pues vigilándolo desde la distancia comprobé que se preocupaba al perderme de vista, terminando por meterse en una taberna.

  Dando un rodeo, por si las moscas o piojos, llegué a la tienda ya algo tarde, pillando a Al ya en pijama. Le convencí para echar un vistazo en el Almacén Central de Goebbels, pero lo único que pudimos averiguar fue que estaba lleno de cajas, con una oficina y que era vigilado por 5 hombres que pasaban las horas jugando a cartas. Bueno, y Albretch también se llevó de regalo un buen culatazo al caerse de la cuerda que uso para encaramarse a una claraboya y echar un visazo al interior del almacén. Dolorido y cansado, el mozo se marchó a dormir, dejándome a mis cosas, pues aun tenía tareas pendientes ese día.

¡Pardiez! ¡Si es que solo piensas en el trabajo, Karin!

  Me acerqué a curiosear una joyería llamada “El Dragón de Jade”, en Ulricsmund, pero al ver que la calle estaba excesivamente iluminada para mis propósitos me dirigí a un lugar que ya conocía de antemano: la cerrajería en la que pregunté sobre las ansiadas “ganzúas de la mejor artesanía”. Logré entrar y coger dichas ganzúas, además de lo que parecía un cheque por valor de 80 coronas nada menos. Después, tras el acojone de si me pillarían con las manos en la masa, me volví deprisita y corriendo al carromato a dormir con el resto de mis compañeros.

martes, 3 de junio de 2014

ACTO 23

   La hipnosis a Dieter arrojó algunas revelaciones, pero estas solo sirvieron para que el grupo se perdiera todavía más en nuevas preguntas. Aún así, lograron sacar algo con lo que empezar a tirar de la manta, y poder ver lo que había debajo, pero poco tiempo tuvieron para pensar en ello, ya que ese día el Director de Juego se había levantado especiálmente violento y con ganas de fiesta, y los PJ-s iban a volver a encontrarse en medio de un nuevo fregado sin comerlo ni beberlo, que ya llevaban muchas sesiones si provocar derramamientos de sangre, desmembramientos brutales, y masacres en masa.

  Adelante entrada.


26 de Sommerzeit, día 5: Bezahltag. Segunda mitad de la tarde y Noche.

  Terminada la sesión de hipnosis, al grupo le tocaba replantearse la situación con los nuevos datos salidos a la luz por boca de Dieter, quien marchó a la ópera con su prometida Kirsten haciendo que todos los presentes sintieran un poco de lástima por el pobre hombre, quien ahora tendría que dar algunas explicaciones a la furibunda mujer, sobre quien era aquella mujer tan atractiva con la que estuvo durante la noche narrada en la sesión de hipnosis.

Y no faltaron las frases "Hoy duermes en el sofá" y
"Mañana no te libras de visitar a mi madre".
   En el debate quedaron claros algunos puntos. Además de opinar sobre que Goebbels no era de fiar, Alavandrell informó al grupo sobre la difunta esposa del Graf. Anika murió con 23 años, hacía menos de 12 meses. Sufrió un desmayo en el palacio y entró en coma, y pese a los esfuerzo de galenos y hechiceros, fue imposible despertarla, muriendo poco después. En el palacio se redobló la guardia, y el ánimo del Graf empeoró, aunque ante las preguntas, afirmó que el estado de salud del Graf ya era malo desde antes del suceso, y que aunque su depresión tras aquello lo agravó, no parecía tener nada que ver con lo ocurrido a Anika.

  Ante la pregunta, Luigi respondió que él llegó al palacio a atender a Stefan hacía solo 4 meses, y que por ello no llegó a conocer a Anika, lo que chocaba con algunas de las informaciones que sobre él tenían de antes, pero esto no preocupó al grupo, ya que ahora confiaban en el doctor. Luigi comentó que sabía que el Juez Supremo Erlich estaba pasando una mala época familiar cuando llegó al palacio, y que no se le ve por el palacio debido a ello, aunque le parece extraño habida cuenta de la importancia de sus labores como Juez de Middenheim. Ante la mención de Erlich, los dos elfos decidieron investigar el asunto.

  El siguiente punto era Goebbels, por supuesto. Según los elfos el hombre consiguió su puesto como Presidente del Gremio de Mercaderes hacía 6 meses, pero no tenían idea de cuando logró el otro puesto. Vino desde Mariemburgo, recomendado por Anika para ejercer las labores que ejercía ahora mismo, ya que tenía una merecida fama de comerciante en aquella ciudad portuaria. Aunque la fama que se estaba ganando últimamente en Middenheim con el asunto de su afición a los chicos del coro, no estaba ayudando en nada a la buena reputación que se trajo consigo.

  Y cómo no, al final el grupo se animó a preguntarles, y enseñarles, el enigmático anillo que los traía de cabeza desde hacía unos días. Ni el Doctor, ni los elfos tenían idea alguna al respecto, pero se sorprendieron mucho al saber que aquel anillo provenía de un hechicero arrojado al Barranco de Los Suspiros.

  Y como la tarde concluía, y no tenían mucho más que hacer, mientras los elfos se íban por su cuenta, Albrecht volvía al tajo y Luigi decidía irse de putas con aire sonriente y entrepierna abultada, nuestros ambiguos héroes decidieron irse a cenar, que ya estaban metidos en toda la fiesta Middenheimesa, y si no iban con tiempo, probablemente les costaría encontrar mesa en cualquier sitio. Pero aún más, aprovechando la información de Dieter, decidieron que tal vez el camello que suministraba los yerbajos de la risa a Viktor pudiera saber algo sobre la tal Charlotte, ya que se olían que aquella mujer podía tener algo que ver con la drogadicción del Canciller Sparsam, y en tal caso, podía ser conocida entre quienes se ganaban los garbanzos vendiendo caramelos de colores, y polvos de talco.

Sí, estos caramelos y polvos de talco, por si hay algún despistado.
  Una vez más, después de cenar se dirigieron a “El Foso”, lugar de baja catadura en donde ya eran habituales parroquianos, con la intención de probar el famoso Kaligobo, y hacer algunas pesquisas sobre la Charlotte esa, aunque más de lo primero que de lo segundo, algo que por otro lado no sorprende a nadie del blog.

  Una vez allí, bien servidos de Katxis y dados para jugar al Kinito, Viktor localizó a su suministrador para preguntarle por la mujer. El tipo no sabía nada de ella, o quizás Viktor fue demasiado sutil con sus preguntas, ya que al pedirle “Polvo Élfico”, este le dijo que no le quedaba nada, dado que una mujer se lo había comprado todo hacía varias noches, pero que podía conseguirle más para Angestag, a 1 CO la dosis.

  No del todo satisfecho con el resultado de la entrevista con el hombre, Viktor volvió junto a sus compañeros en el local, momento en el que alguien decidió montar una peli de John Woo al estilo Viejo Mundo: Rompiendo la puerta del local de un hachazo a dos manos, y metiendo en aquella ratonera a rebosar de buenas gentes beodas, una manada de hombres bestia sedientos de sangre.

  Este insólito hecho en medio de una gran urbe como Middenheim (y para qué negarlo, aparentemente generado por las tablas de encuentros aleatorios), dejó a todo el mundo con el culo torcido, hizo que varios de los presentes recuperaran la sobriedad de puro espanto, y que otros amarillearan la goma de su ropa interior.

  Y ya la tuvimos liada. Junto a los hombres bestia hicieron acto de presencia un grupo de goblins y skavens. En ese nutrido y heterogéneo grupo, el que parecía llevar la voz cantante era un skaven de pelaje negro, que en cuanto vió a Karin, por algún desconocido motivo la señaló y gritando en un Reikspiel chapurreado, ordenó a los monstruos que la cogieran. Evidentemente, ni nuestra ladrona favorita, ni sus compañeros iban a dejar que a la moza se la llevaran en volandas como a un vulgar salchichón para el bocadillo, así que comenzó la trifulca, y no solo con nuestro grupo metido en el berenjenal, ya que los terripilantes monstruos trataron de dar caza a algunos parroquianos más, por lo que a pesar del acojone general, se imperó el instinto de supervivencia, y las armas fueron desenvainadas.

  Las galletas comenzaron a llover por todos lados, y nuestros amigo se las vieron y desearon en aquella situación que los superaba a todas luces, ya que incluso Magmar tenía dificultades para contener al hombre bestia que trataba de agarrar a Karin, siendo ambos arrinconados en una esquina, mientras que Viktor, haciendo honor a su astucia y sentido práctico, decidía que si eso, mejor se escondía debajo de la mesa, que la historia no la escribieron los valientes. Arty por su lado, se las ingeniaba para dificultar el combate al hombre bestia encarado con Magmar, logrando que este no fuera capaz de agarrar a Karin gracias a varios hechizos bien lanzados.

  La lucha se recrudecía en el local, pero las cosas tomaron un cariz positivo para los parroquianos de “El Foso” cuando de las habitaciones de arriba bajó una mujer pelirroja en camisón, y fulminó de un firebolazo al hombre bestia que ya tenía arrinconado e indefenso a Magmar, quien después de perder su hacha en el combate, ya estaba echando mano del mobiliario del local para defenderse, mientras que Viktor se dedicaba a darse de collejas con un goblin que lo había hecho salir de debajo de la mesa con el sólido argumento de una lanza en ristre.

  A partir de aquí el delirio fue in crescendo. Mientras nuestro grupo trataba de alcanzar la calle y salir de allí a gatas si fuera menester, la Guardia de la ciudad entró en tromba en el local llenando de más gente el ya reducido espacio del lugar, y convirtiendo las maniobras con las armas en algo ridículo.
Mas o menos, algo como esto.
  La mujer de pelo rojo, continuó con su despliegue de fuego purificador, haciendo barbacoa al skaven líder, y desorganizando por completo a la banda, lo que hizo que la Guardia tomara definitivamente el control de la situación, y aniquilara sin piedad a los monstruos.

  Momentos más tarde, y en la calle, a todo el mundo le era tomada declaración de los hechos mientras unos funcionarios muy eficientes apilaban cadáveres en una esquina. Fue aquí cuando el grupo pudo escuchar que la mujer del camisón era hermana de la ayudante del Gran Hechicero, Hanna Eberhauer, lo que los hizo ponerse a sospechar de nuevo, por que ¿Qué diantres hacia semejante eminencia mística en un tugurio? Es más ¿Qué hacía en las habitaciones de fornicación de dicho tugurio? Bueno, qué hacía lo tenemos claro, lo que no tenemos claro son los motivos que la llevaron allí, y nuestro grupo tuvo para un rato de sospechas con eso, aunque no todos, ya que Viktor tenía otra cosa en la cabeza.

  Apartándose de los demás, y con mucha discreción, el payo halfling se acercó a la pila de cadáveres que se estaban retirando, y echó mano a algo. Cuando volvió a donde los demás, traía consigo una muñeca de trapo en bastante buen estado que aseguró habérsela visto colgada del cinturón al goblin con el que luchó, y que le había llamado poderosamente la atención, motivo que sus compañeros no terminaban de entender, haciéndoles pensar que los cigarritos de la risa ya habían empezado a hacer mella en su cerebro. Inspeccionando la muñeca tras llevársela sin que nadie les viera, encontraron una nota en su interior, que les dejó aún más mosqueados con lo que se cocía en Middeheim, y lo que es peor, con la duda de si aquello tenía algo que ver con la trama ideada por el Marvado Director de Juego, o solo era una Quest secundaria.

Sí maja, ayuda sí que necesitas, pero de un buen corrector.
   Cansados, malheridos, llenos de sangre propia y ajena, todos se retiraron de vuelta al  carromato en el Gran Parque, lamentándose ya de las agujetas que tendrían al día siguiente.

lunes, 21 de abril de 2014

ACTO 22 (Vol.2)


  Al fín llegó el momento de encarar el problema de la hipnosis del Campeón del Graf, y los borrachos de nuestros protagonistas estaban ansiosos por saber lo que descubrirían. Por una vez, y en un alarde de sensatez sin precedentes, decidieron que era mejor estar sobrios para el evento, o quizás en el futuro lamentarían no haber prestado mas atención en clase.

  Pero antes, Albrecht tenía que hacer algún que otro encargo, y descubrir de paso algo más sobre la opinión popular de la ciudad sobre el tema de los impuestos, que se daba a conocer garrote en mano. Karin nos relata cómo continuan desencadenándose los acontecimientos en la Ciudad del Lobo Blanco en la entrada de hoy, donde también aprovechamos para actualizar la sección de Pifias Mentales. ¡Que aproveche!

26 de Sommerzeit, día 5: Bezahltag. Mañana Tempranera y parte de la tarde.


  Mientras que nuestros hermanos halflings pasaron la mañana interrogando a elfos y hechiceras, Magmar se acercó a hablar con Dennin al Gremio de Ingenieros Enanos, donde le enseñó una prótesis para su brazo manco con 2 pinzas por dedos. Todo por el bonito (y rebajado) precio de 60 coronas que, claro está, nuestro compañero no tiene. Además el enano le hizo saber a Magmar que se reuniría con algunos enanos de gran importancia esa misma tarde para tratar la cita con los elfos de Palacio.

  Por otro lado, Albretch madrugó como el que más, y antes de que saliera el sol ya estaba de camino a las puertas de la ciudad para bajar a los pies de la Fauslag para buscar hierbas aromáticas con las que suministrar la tienda de Perlenbacher. Enseguida dio con las hierbas adecuadas y decidió invertir algo de su tiempo, ya que estaba allí abajo, en buscar el Barranco de los Suspiros (recordemos: el cementerio de los pobres de Middenheim, arrojados desde lo alto por uno de los lados de la enorme roca en la que está situada la ciudad). Y encontró el lugar, totalmente inconfundible: no llegaba la luz del sol y el ambiente se tornaba frío cerca de allí. Varios cadáveres humanos, aunque no demasiados, le hicieron pensar que el lugar estaría plagado de animales peligrosos que se alimentaban de dichos cadáveres. Con mucho susto y librándose por los pelos de ser absorbido por unas juncias de sangre (unos arbustos cabrones que se enredan en sus presas para chuparles la sangre), Al volvió a Middenheim, y antes de llegar a salvo a la tienda pudo ver un espectáculo digno de la España actual: el Canciller Sparsam, a quien todos acusaban de ser el responsable de los impuestos, estaba siendo perseguido por una turba enfadada de gente que le lanzaba verduras y fruta podrida por la calle a la vez que le propinaban patadas. Finalmente la guardia llegó para disolver a la multitud, momento que Sparsam aprovechó para escapar corriendo de allí. Una vez con Perlenbacher, éste le comentó a Albretch que el Canciller se lo merecía, y le confesó que en la visita que le hizo noches atrás le pidió “polvo élfico” pero él solo le dio unos tranquilizantes fuertes porque no vende ningún tipo de droga en la tienda. Gracias al buen trabajo recogiendo las hierbas, le concedió un rato libre a Al, que este aprovechó para ir al carromato con el resto de la pandilla.

El medievo tuvo sus cosas malas,
pero hay que reconocer que sabían espabilar a los gobernantes con mano dura
   Tras ponerse al día todos juntos a la hora de comer en el carromato, Albretch tuvo que volver a sus responsabilidades. De vuelta en la tienda se enteró de que Goebbels obtuvo el cargo de Presidente del Gremio de Mercaderes porque el anterior al cargo estaba muy pachucho y, también, porque tenía una conocida gran amistad con la 2ª esposa del Graf, Anika.

  Después de una siesta digestiva, especialmente solicitada por los halflings, esperaron hasta las 5, hora a la que habían quedado tanto con Luigi como con los elfos y Dieter para el tema de investigar la posible hipnosis de este último.

   Luigi apareció enseguida entre una marabunta de gente saliendo del partido de snótbol, comentando que habían ganado “Los Orientales de la Puerta Sur” 3-1 frente a “El Equipo de Diligencias Lobo Veloz”.
En Middenheim también saben dar un poco de "circo" a la plebe para tenerla contenta.

   Y tras mucho esperar, cuando empezábamos a impacientarnos, llegaron los elfos de la Corte junto con Dieter y Kristen, su prometida, que se enfadó sobremanera al saber que sería Luigi el encargado de explorar la mente de su hombre, aunque terminó accediendo convencida por todos los presentes.

   Una vez reunidos entramos en el carromato solo unos pocos, que no hay sitio para mucha gente allí dentro: Luigi Pavarotti, Dieter, Kristen, Allavandrell, Karin y Viktor. Conseguimos dar un toque de intimidad con unas velas y comenzó el interrogatorio tras dejar a Dieter K.O.

   Así descubrimos que sí le habían hipnotizado, y la artífice de ello había sido según las propias palabras del hipnotizado Dieter, una mujer bretoniana, pelirroja, de ojos verdes, estatura media y atractiva llamada Charlotte.  Ésta le inculcó hacía unos 2 meses en el restaurante del barco-cabaret,  las palabras sobre que los impuestos eran buenos y las frases que Dieter había estado repitiendo de modo robótico. También aprovechamos para intentar sonsacarle algo más, descubriendo que Dieter estaba seguro de que Goebbels era una persona corrupta porque no es normal que obtuviera su puesto solo por su amistad con Anika; y está además enfadado con él porque le estafó, le pagó por unos caballos kislevitas y Goebbels le entregó otros de menor rango.

  Finalizó la agobiante sesión de hipnotismo y des-hipnotismo. Luigi se aseguró de borrar la frase de los impuestos de la cabeza de Dieter ya que el trabajo de hipnotizar al Campeón Judicial estaba muy bien llevado a cabo, y además, consiguió que no pudieran volver a hipnotizarle, pues estaba muy indignado con lo descubierto.

   Kristen se mostró enfadada por lo referente a la tal Charlotte pero conseguimos calmarla. También nos enteramos de que Anika, la 2ª esposa del Graf Boris, no había fallecido hacía mucho, cosa de medio año a lo sumo, por una supuesta extraña enfermedad que nadie supo tratar. Y los elfos nos aseguraron que había alguien en Palacio siguiendo nuestros pasos que les había confesado que esperaba que tuviéramos éxito en nuestra misión. Aunque ni siquiera nosotros sepamos ya cuál es nuestra misión con tanto caos

miércoles, 5 de febrero de 2014

ACTO 22 (Vol.1)


  El carnavalesco despiporre de Middenheim continúa ofreciendo todo tipo de sorpresas a nuestro grupo, que por cada nueva respuesta que logran a sus preguntas, les asaltan otras 53 nuevas. Ah, la vida del investigador, qué dura es. Y a esto hay que sumarle el descubrimiento de la casa de putas que es la vida en el palacio, algo que cuando ya no creen que les vá a volver a sorprender, los vuelve a dejar patitiesos con otro nuevo giro de argumento.

A este paso, que no les extrañe descubrir que los chimpancés tengan cabida en los juegos de alcoba del palacio.

  Pese a todo, nuestros protagonistas lograron desbloquear varios logros durante la última partida, y aunque siguen estando más perdidos que un XXX, sí que consiguieron hacer al fin algún que otro avance importante en la investigación. Ahora toca saber si serán capaces de hacer algo útil con los nuevos descubrimientos, o volverán a irse de cañas.

26 de Sommerzeit, día 5: Bezahltag. Mañana Tempranera.

  El grupo volvió a madrugar con la intención de aprovechar el día, y mientras que los demás se largaban a hacer sus deberes mañaneros, a Arty le tocó quedarse en el carromato por si a los elfos les daba por pasar por allí, y a pasar una ligera resaca tras la farra de la noche anterior con Luigi (vaya semanita que lleva Arty). Por un lado, Karin fue a ver a Albrecht, a ponerle al día sobre lo acontecido hasta entonces, pero se encontró con que el buen becario en prácticas estaba fuera de la ciudad, haciendo aquello para lo que lo habían contratado, por lo que decidió ir a la Plaza de los Marciales a ver el escpectáculo de Patinaje sobre Hielo, a dónde ya se había dirigido su hermano Viktor a intentar abordar a algún VIP del palacio.  Una vez reunido, y comenzado el espectáculo, los hermanos vieron entre los asistentes a la princesa, su inseparable Carabina, y a la ayudante del Gran Hechicero, además de a Rayane, quien participaba en el evento sobre la superficie helada de la plaza, que tan bien habían preparado los hechiceros de la ciudad.

  El favorito de la competición era un elfo de nombre Torvil Urdean, quien asombró a todo el mundo con sus acrobacias y campeonó el evento con un fuerte alirón, pero la entrega de premios fue algo que se perdió la princesa y su Carabina, no así Hanna, la ayudante del Gran Hechicero, y Rayane, que como competidor se quedó hasta el final.

  Finalizado el evento, los dos hermanos se pusieron manos a la obra, y mientras que Viktor fue tras Hanna, Karin por su lado se fue en busca de Rayane, quien se marchaba del lugar junto a un grupo de elfos muy bien vestidos escoltados por varios guardias. Rayane se alegró de ver a Karin, le presentó al grupo de elfos que habían venido a la ciudad desde Athel Loren con motivo del carnaval, e incluso la animó a comer con él, que ahora se dirigía a reunirse con Allavandrel para ello.

  Karin y Rayane se juntaron con el Maestro de la Caza en el Gran Parque, quien había asistido al espectáculo de Tragafuegos. Los tres juntos se dirigieron a “El Ganso de La cosecha”, un local de buen comer regentado por elfos al que los enanos no asistían por motivos obvios, y que tampoco era frecuentado por halflings debido al orgullo herido por el excelente arte culinario con el que allí se servía.

  Una vez sentados en una mesa apartada de oídos y miradas indiscretas, y con el comercio y el bebercio servidos, comenzó el intercambio de información. Los elfos dijeron a Karin que Kirsten se negaba a que jugaran con la mente de Dieter, pero tras la insistencia de los elfos había terminado por acceder, y pese a la sorpresa inicial, los dos aceptaron que Luigi se encargara de la sesión de hipnotismo al Campeón del Graf, ya que Allavandrel sabía por una buena fuente, que Herr Doctor era de fiar. Al parecer alguien del palacio estaba muy al tanto de todo lo que se estaba cociendo, y de los movimientos del grupo, y sus intereses debían de estar con ellos ya que había contactado con Allavandrel para ayudarles desde el anonimato, proporcionándole un dato interesante que debían investigar: El Canciller Sparsam era un drogadicto, eso era algo que ya sabían, pero lo que no sabían era que su camello era una mujer que compraba la mercancía en “El Foso”. Una tal Frau Kenner.

  Los dos elfos estaban muy preocupados por la salud del Graf y todo lo que estaba sucediendo, ya que si algo le pasara al Graf, temían que las consecuencias iban a afectar a otras ciudades, y a expandirse por el Imperio.

  Karin quedó con los elfos a las 5 en el Bernabau, para realizar la sesión de hipnosis con Luigi y Dieter, y al percatarse de que la hora se les echaba encima y de que aún tenían que encontrar a Dieter para ello, finiquitaron la comida, y se pusieron al lío, despidiéndose de la halfling, quien se dirigió al carromato a encontrarse con los demás, aprovechando el paseo para ejercer su negocio de latrocinio, y llevándose para la saca 1 chelín y 1 penique. Qué se le vá a hacer, no siempre se acierta con una buena bolsa necesitada de amor.

Tiempos de crisis para Karin.

  Y a todo esto que Viktor, tras el evento de patinaje sobre hielo, abordaba a Hanna cuando esta se alejaba de la plaza de los marciales. Se dirigía a hacía el Gran Parque a supervisar la organización del espectáculo de Flechas Rojas, tarea que le habían encargado después de que el hechicero al cargo de las mismas durante los últimos años dejara la ciudad por su enfado con los nuevos impuestos. Dijo que estaban teniendo muchos problemas con ellos, pero poco podía contarle a Viktor, ya que las tareas relacionadas con la política de la ciudad no entraban dentro de sus competencias en el Colegio de Magia. Eso era algo que llevaba el Gran Hechicero en persona.
 
  Tras dar el visto bueno a la organización, y el inicio del evento, Hanna y Viktor se marcharon a comer al “Mesón del Erudito” en un barrio del gremio de Hechiceros, momento en el que Hanna comentó que los dos halflings cayeron muy bien a la Dama de la corte Emmanuelle, entre anécdotas graciosas varias relacionadas con la vida en el Colegio de Magia, y que fueron recompensadas con otras tantas sobre las peripecias de la Compañía de la Pala Aulladora.

  Una vez roto el hielo con el plato delante, y la bebida en los vasos, Hanna fue cogiendo confianza en Viktor, soltando más información útil. A la chica no le olían nada bien los impuestos, y pensaba que los Jueces Erlich y Hoflich eran quienes habían votado a favor, ya que el Juez Wassmeier, al ser miembro del Colegio de Magia, y un notable hechicero, no habría votado a favor de unas leyes que íban en contra de sus propios intereses. Además, tanto ella como el Gran Hechicero sospechaban de que Sparsam era quien estaba detrás del origen de los impuesto, ya que era un amante de cualquier papeleo que engordara las arcas de la ciudad. Al hablar del Canciller, Hanna fue alterándose, y expuso claramente que el motivo eran las proposiciones indecentes que Sparsam le hizo tiempo atrás, y que el Gran Hechicero tampoco vió con buenos ojos.

  Después de evadir como pudo las preguntas de Hanna sobre el sospechoso interés que mostraba por las cosas del palacio, que tonta no era, Viktor también le preguntó por Goebbels. Hanna no sabía casi nada de él, pues no había tenido trato con su persona, y además, opinaba que los comerciantes solo se interesaban por el dinero.

  La hora de la comida fue pasando y ambos tenían cosas que hacer una vez terminada la zampación, por lo que tomado el postre, se despidieron muy educadamente y Viktor marchó a reunirse con los demás al carromato.